

LA COSIFICACIÓN DE LA MUJER:
DE OBJETO A SUJETO
Decía Simone de Beavoir, defensora de los derechos humanos y feminista, que no todos los hombres tienen una idea adecuada de la mujer. Que para que ello hace falta un interés complejo, y muchos intereses que experimenta el hombre hacia la mujer son simples.
Un cuerpo bonito puede servir como la mejor estrategia de marketing para las agendas de publicidad o cualquier intento de dar visibilidad a un producto. Definimos cosificación cuando se ve a una persona como un objeto sexual dado donde se han separado los atributos sexuales y la belleza física del resto de la personalidad. En otras palabras, cuando se priorizan los intrumentos de placer de otra persona.
La cosificación se da principalmente en las mujeres (hay excepciones) mediante la perspectiva del heteropatriarcado, costumbre que se ha normalizado en la publicidad, cine, la televisión, la pornografía y la prostitución. Lo hemos visto desde los primeros días que veíamos la televisión y por ello nos cuesta detectar los mensajes en que se muestra a la mujer como un simple objeto. Esto puede causar efectos adversos psicológicos, como la depresión, la vergüenza y el miedo al ver que la sociedad les valora como un simple objeto sexual.
Autoría de la fotografía: Sit Haiiro