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Seamos las superheroínas de nuestro propio cuento

  • 25 abr 2018
  • 3 Min. de lectura

El Centre Cívic Can Verdaguer, en el distrito de Nou Barris de Barcelona acoge en su espacio expositivo una serie cómics que ilustraban diferentes ideas y actitudes que fomentan el sexismo y la opresión que las mujeres sufren diariamente por parte de los hombres haciendo trato a estas como meros objetos. La finalidad de la exposición es concienciar a todo aquel que acuda de la desigualdad que en pleno siglo XXI sigue habiendo entre ambos sexos.


El primer sábado de abril, nublado en la ciudad condal. Un Centro Cívico que no destaca por sus dimensiones, sin embargo, al subir a la primera planta de este encontraremos una sala repleta de significado. Tampoco se caracteriza por ser enorme ni mucho menos tiene la mejor luminosidad, pero eso no menosprecia al contenido del que aprenderemos. Y es que, una vez más, en el pote pequeño está la buena confitura.


No llegamos ni a media mañana, y eso se nota. La saleta está semivacía, aunque a medida que pasen los minutos e incluso las horas se irá llenando un poco más. El recepcionista del centro, un tipo educado y con una sonrisa de oreja a oreja, nos explica que, pese a ser hoy el primer sábado que la exposición está a disposición de todos, lo cierto es que se espera más gente de cara al domingo.


Popeye ingiriendo espinacas para que Olivia, fijándose en tan solo su físico, caiga rendida a sus pies. Héroes salvando a mujeres porque estas no son autosuficientes para salvarse ellas mismas. Eso sí, si que valen para cuidar de su físico, que a su vez es esvelto, delgado y cumple todo un seguido de adjetivos que podríamos deducir fácilmente si nos estamos refiriendo a la mujer que aparece al lado del héroe: la mujer perfecta.


Estos son algunos de los estereotipos que los cómics de la exposición critican. Desde bien pequeños nos inculcan una serie de valores y características de un género y otro sin que nos demos cuenta. El hombre: salvador, increíble y ligón. La mujer: débil, simple y objeto.


Uno de los cómics expuestos./ Dolça Pedret


Una de las mujeres de unos 60 años que está atenta a todo lo que se ilustra en los cómics le dice a su acompañante, también del mismo perfil: “Razón no les falta, que pena que sigan pasando cosas así”. La escucho y pienso en todas las veces que se habrá visto sometida a alguna de las situaciones estampadas en los carteles: piropos que no vienen a cuento, atribuciones totalmente contrarias a lo que realmente es ella … en definitiva, momentos en las que ha visto que el patriarcado y el machismo se ha apoderado, en mayor o menor medida, de hipotéticas circunstancias que habrá vivido.


Una joven trabajadora del lugar pretende animar a las asistentes con unos carteles en forma de onomatopeya con frases que promulgan una actitud proactiva, luchadora y, sobre todo, feminista, entre las visitantes. “El meu cos no vol la teva opinió”, “Ni barbies ni princeses” o “Que les noies no podem fer què…?” son algunas de las frases que se pueden leer. Se respira buen rollismo y tiene su punto más álgido la unión. La unión entre mujeres que se sienten identificadas con algo que hay que cambiar.

Algunas de las asistentas con los carteles./ Dolça Pedret


La lucha por la igualdad es un objetivo que no debemos perder nunca de vista. Es cierto que hemos recorrido mucho camino, pero también lo es que queda mucho por conseguir y mucho por hacer. Eso sí, solo lo conseguiremos juntas, la unión hará la fuerza. Todo por conseguir que seamos nosotras las superheroínas de nuestro propio cuento.

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