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Los certámenes de belleza: la otra cara de la moneda

  • 1 jun 2018
  • 11 Min. de lectura

Desde hace ya más de medio siglo, concretamente desde el año 1952, se da lugar anual y mundialmente al más conocido y mediático certamen de belleza: Miss Universo. Después de competir con otras 80 o 90, son dieciséis chicas de entre 18 y 27 años las que postulan a ser “la más bella de todo el planeta”. Pero, es todo tan bonito como se pinta? ¿Qué hay detrás de tanta apariencia? En definitiva, ¿cuál es la otra cara de la moneda de dichos certámenes de belleza?

Vídeo extraído de La Vida en Corto


En ese vídeo se escenifica y mitifica como una mujer lucha contra si misma para verse estupenda y, a veces, como en este caso, pierde. De manera que una mujer tiene que ser segura consigo misma, al igual que un hombre. En cambio, debido a todo el peso que llevamos arrastrando desde hace años en la espalda, siempre solemos estar desconformes con nuestra apariencia.


Elegir a reyes y reinas para simbolizar distintas festividades es una costumbre muy antigua en Europa. La importancia de los aspectos físicos sobre los intelectuales o personales son el elemento detonante para la elección. Aunque el certamen de belleza más importante -Miss Universo- tuvo lugar en el año 1952 como hemos mencionado, el primer concurso de belleza se remonta al año 1854 organizado en EEUU por el empresario y artista Phineas Tylor. Durante la Segunda Guerra Mundial, las modelos americanas de pasarelas alistadas para distraer a los soldados mediante bailes y sus cuerpos. Una de estas chicas fue la famosa Betty Grable, considerada actualmente, una de las promotoras del movimiento Pink Up. Su fotografía se estampó en aviones de guerra, como si el acero fuera su más fiel pasarela.


Era obvio que al cabo del tiempo la figura de Betty Grable se convertiría en una referente para las niñas pequeñas, llegándoles a decir a sus madres que de mayor querrían ser como ella. De esta manera, patrocinadores, directores de marketing y empresas de lencería vieron una gran posibilidad en el concepto de crear el concepto de la belleza como máximo valor para que estas criaturas quieran aspirar a alcanzar los cánones necesarios. Además de los patrocinadores, está presente el papel de los colaboradores, que son aquellas empresas entidades que invierten su tiempo y sus servicios en la realización de estos eventos.


La historia desde dentro: E.Z, uno de tantos casos


Nervios y sentimientos a flor de piel. No esperabas conseguirlo pero, después de mucho esfuerzo, sacrificio y, sobre todo, perseverancia, lo has logrado. Has sido seleccionada como una posible candidata para representar a tu país en el certamen de belleza más importante a nivel mundial: Miss Universo. Este, es un certamen celebrado anualmente en el que se juzga la belleza, la elegancia, la personalidad, la cortesía a la hora de comunicarse y la seguridad de las candidatas, que representan cada una a su país de procedencia.


Qué más da si es un sueño hecho realidad o te ha pillado de sorpresa. Tu lo has conseguido. ¿Cuantas chicas querrían estar en tu posición? ¿Cuantas chicas tremendamente espectaculares no han pasado de fase? ¿De cuantas chicas es el sueño estar donde tu estás? Sin embargo, qué más da que haya sido por destino o por casualidad, el puesto lo has ganado tu. Y es que, aunque aún no seas la candidata oficial y quede un camino largo por recorrer para llegar a ello, tú ya has ganado. Después de tantos meses de preparación, de momentos en los que sentías que todo iba a ir bien o, por el contrario, de desánimo y ganas de abandonar. Soñar con ser la mujer más hermosa del país supone una inversión de tiempo, sacrificio y mucho dinero. Diseñadas bajo estrictos cánones de belleza, concebidos en una sociedad alineada por la televisión, no todo brilla cuando se hurga detrás de los focos a los que se enfrentan las jóvenes aspirantes a un título. Cirugía, plástica, masajes, tratamientos de estética dental, extensiones de cabello, maquillaje, dietas y mucho ejercicio son algunos de los esfuerzos que han de hacer por verse coronadas.


No todo brilla cuando se

hurga detrás de los focos


Entonces, después de consultar con tus amigos y tu familia si te veían capaz de conseguirlo, y, por consiguiente, haber escuchado mil y una veces: “tu puedes con esto y más, todo lo que te propongas lo conseguirás”, lo has conseguido. No ha sido fácil, pero lo has conseguido. Por todo esto y por las infinitas sensaciones vividas en los últimos días, meses o años, toca estar a la altura. Toca dar el pego, demostrar por qué tu sí, por qué eres especial y diferente a todas las demás. Un último esfuerzo, el último escalón para llegar a la cima. Lo afrontas con toda la ilusión del mundo, no quieres defraudar a nadie, a los que te han visto caer y pero no rendirte hasta llegar hacia donde has querido. Pero, ¿realmente sabías a lo que te enfrentabas?


Esta podría ajustarse a las vivencias de cualquiera de las candidatas de toda la historia de este certamen de belleza. Sin embargo, hablamos de una de las candidatas a representar a España en el Miss Universo del año 2016, E.Z.


Todas las candidatas a Miss Universo 2016 de España. / Fotografía proporcionada por E.Z


Con la mayoría de edad recién cumplida, E. Z veía hecha realidad lo que para muchas es un sueño. Tenía en sus manos una experiencia de la que no todo el mundo puede presumir de haber vivido. Rodeada de chicas mayores que ellas, que se habían dedicado horas, meses e incluso años para llegar a ahí, chicas impresionantes tanto interior como físicamente. “Me sentía como una hormiguita con todas esas chicas, las veía tan preparadas, algunas incluso vivían por y para este concurso y yo, era una más. No es que me sintiera inferior pero en ese momento mi objetivo no era ganar el puesto a representar a España, para mí estar allí ya significaba haber ganado. Lo que quería era disfrutar al máximo esta experiencia, ocurre una vez en la vida”.


Pese a que desde el primer momento en el que empiezas en este mundo sabes que tan solo te van a juzgar por una apariencia, lo cierto es que todo cambia cuando lo vives en primera persona. Y es que, al final todo son apariencias, superficialidad y, por consiguiente, cosificación de la mujer.


“Si que es verdad que al menos en el año en el que yo me presenté también te ponían a prueba mentalmente, es decir, intentaban desmentir el tópico de que las modelos son todas tontas, son solo un cuerpo. Pero al final, aunque te quieran hacer creer lo contrario, todo se resume en elegir quién es más guapa, quién es más alta y quién tiene el mejor cuerpo”, cuenta sentimentalmente E.Z.


Eligen a la más guapa y alta,

independientemente de la prueba mental


Y es que, detrás de toda una apariencia, detrás de esas sonrisas, esos cuerpos que parecen incansables capaces de estar subidos a unos tacones durante horas y horas, detrás de esas tallas 90- 60- 90, se esconde otra realidad no tan bonita ni tan perfecta como la que se pretende aparentar.


La candidata española a Miss Universo 2016, E.Z / Fotografía proporcionada por E.Z


Las consecuencias: El factor psicológico, más allá del físico


La realidad, sin embargo, no es la que retransmite la televisión, sino las duras consecuencias que provocan esta práctica, problemas de autoestima, desilusiones y sueños rotos. Esta afirmación la corrobora Anna Navarro, psicóloga en el Institut Barcelona de Psicología, que durante su corta vida laboral ha tratado a dos modelos que han hecho que se interese por este mundo .


En primer lugar, aclara que el canon estético femenino en los concursos de belleza es claro y aunque varía con el tiempo, los cambios son mínimos. Primero, el color de piel es predominantemente blanco porque las jóvenes con color que se han atrevido a presentarse se han visto heridas y humilladas. ‘’Las medidas ya son conocidas por todo el mundo, 90-60-90 imposibles de cumplir y provocando que una gran cantidad de modelos pasen por quirófano’’.


Anna Navarro explica que la edad es el factor más influyente la razón por la que necesitan jóvenes de entre 16 a 22 años es porque es más fácil moldear sus pensamientos. Adentrándonos más en los factores psicológicos, Anna comienza dejando claro que los concursos de belleza no tienen ninguna aportación en la sociedad y se posiciona totalmente en contra de ellos. ‘’He tratado modelos con problemas de autoestima a causa de la presión vivida en este mundo que le ha provocado numerosos complejos’’. La psicóloga dice que estos certámenes promueven un tipo de belleza irreal a través de los medios de comunicación que hace que el problema se traslade a las casas y a las adolescentes. ‘’Además de las modelos que han venido a mis consultas, también he tenido visitas de chicas aceptadas por este tipo de acontecimientos’’. La globalización ha dado paso a una belleza hegemónica que sólo ayuda a la comercialización de la misma utilizando la figura femenina como un objeto que sólo tiene valor por su cuerpo explica la psicóloga.


Los certámenes promueven

un tipo de belleza irreal


Asociación Feminista Bruixes da también su visión sobre el modelaje ,Claudia Manzano, explica la aplicación errónea de conceptos como ‘’Poderosa, dinámica, audaz, valiente, decisiva, inspiradora y positiva’’ atribuídos a las modelos que participan en dichos certámenes de belleza pero ¿Qué tienen que ver esos adjetivos con un concurso donde una mujer se pasea con un traje de baño?. ¿Dónde se ven reflejados estos, en un concurso de belleza o luchando por nuestros derechos como mujer?. La asociación repite que un concurso de este tipo donde sólo se aprecia el físico, la vestimenta y la procedencia social de una mujer nos dejan en total desventaja ante el cambio de la era feminista. ‘’Nosotros como asociación nos sentimos totalmente culpables de no poder eliminar esta práctica pero estamos contentos porque es países como Argentina recientemente se ha eliminado un famoso certamen’’.


C.M explica cómo afecta la utilización de frases pseudoempoderadoras como ‘’Queremos que las mujeres aprendan a amarse a sí mismas” o “la belleza no tiene fronteras, solo tiene oportunidades”, cuando tenemos claro que en esos concursos jamás coronarían a un prototipo de mujer distinta a los canónes.


Más allá de los certámenes: La fotografía


Hoy en día la cosificación de la mujer es un tema muy delicado. Tiene gran connotación sobre todo en el tema de la fotografía, donde últimamente se dan muchos casos de abusos hacia las modelos. Es, por ejemplo, el suceso que ha vivido hace apenas unos días el fotógrafo de moda Daniel Gómez, más conocido en Instagram como @Longshoots_. La modelo y activista, Margalida María, ha sido la encargada de destapar todos estos escándalos de acosos sexuales.


El Instagram de Marga tiene un objetivo principal: descontextualizar a nivel sexual el cuerpo de la mujer y visibilizar las actitudes machistas a las que se hacen frente a diario. En mitad de este propósito, la instagrammer denunció la actitud poco profesional de dicho fotógrafo. A partir de abrir el tapón de la botella, empezó a haber una lluvia de mensajes de otras chicas que denunciaban haber sido acosadas por él. Todas afirman que comenzaba haciéndoles sentir especial para posteriormente insinuarles si “nunca habían probado a un negro”. Aún así, no solo han sido acciones verbales, sino que iba más allá: pasando hasta el punto de quedarse en la misma habitación que las modelos para mirar cómo se cambiaban de ropa.


Después de explotar toda la polémica, la única respuesta que ha habido por parte de Longshoots han sido unos mensajes a través de las stories de Instagram donde da su versión de los hechos recurriendo a la demagogia racista como principal discurso para conseguir transmitir veracidad.


Gerard Franco (@gfotosport), fotógrafo profesional de modelos de baile y de equipos de fútbol -entre ellos el Fútbol Club Barcelona-. Él afirma tener a muchos conocidos que, incluso hacen trabajos de desnudos, y nunca han tenido ningún problema. Aunque sí que ha tenido compañeros que han trabajado con algunos de los fotógrafos que han estado implicados en todas las heces que han saltado estas semanas. Comenta que a los que trabajan y hacen bien su trabajo les fastidia “la mierda que hacen otros, ya que es un tema muy jodido y al final nos salpica a todos los demás porque quedamos como pervertidos”. Esto, a veces, le provoca un bloqueo a nivel de trabajo porque si “le hablo a una chica para una sesión, quiero una sesión. No otra cosa”.



Fotografía hecha por Marina Vilches // Fotografía de G. Franco en una de sus sesiones. / Gerard Franco
















La tela: El es cudo de muchas de ellas


Sin embargo, hay gente de todo tipo. De manera que una declaración que sirvió para ofrecer un punto de vista a favor de los certámenes de belleza femeninos fue la de Julio Matamoros, experto en estilismo que dejó entrever que no existe una cosificación como tal de la mujer, justificando que la belleza es un don, y que a los certámenes de belleza tienen que acudir personas con un alto atractivo físico: “La sociedad suele confundir conceptos. Es cierto que el cuerpo de una mujer se aprecia bastante en los certámenes de belleza, pero no cosificamos sistemáticamente a la mujer. Al menos no nosotros”. No negó que exista cosificación como tal: “Está claro que la sociedad cosifica a la mujer en muchos aspectos, por ejemplo, en el acto de coger un trabajo u otro, donde se sigue mirando mal que una mujer sea mecánica, identificando muchas veces el trabajo laboral con la orientación sexual”.


La sociedad cosifica a la mujer en aspectos

como el acto de coger un trabajo y otro


Además, el estilista hizo hincapié en la importancia de la belleza en estos actos: “Lógicamente buscamos chicas que cumplan las tallas establecidas (90-60-90), quién no las cumpla pues tiene complicado pertenecer a un grupo de modelos. No es que discriminemos a otras medidas, es que son certámenes que busca la perfección estilística, y quién no la cumpla pues tiene otros trabajos menos específicos”. También declaró que no siempre la que más enseña es la que más vale: “Se suele generalizar que la chica que más enseña tiene más oportunidades de ganar un certamen de belleza, pero no es así. Hay otras formas de belleza aparte de la primordial que es la física que ayudan a competir en cada acto a las modelos, como por ejemplo su actitud en la pasarela, que tiene que ser sobria y segura”. Exaltó que no sobretodo no puede mostrar inseguridades: “A una modelo no le sirve de nada su belleza femenina si a la hora de mostrarse se pone a temblar. Esto es de lo que más trabajan las modelos para llegar al éxito”. Finalmente, declaró que para él no existe una cosificación como tal de la mujer en estas competiciones: “Son certámenes muy específicos donde se premia la belleza, no podemos decir que hay una cosificación de la mujer aquí, también hay certámenes de hombres y no les he visto quejarse”.


Fotografía de Matamoros durante la entrevista // Juan Carlos Ayala


Surgió la última pregunta sobre los diferentes trastornos psicológicos que puede ocasionar a las chicas a la hora de comer poco para por ejemplo perder un par de kilos: “Son casos muy concretos los que contabilizamos donde la chica en cuestión ha sufrido problemas psicológicos. Todos los trabajos requieren un esfuerzo adicional que en la mayoría de personas no afecta sino para competir mejor. En cambio, hay otras que por estrés pueden caer en depresión, por eso ofrecemos asistencia psicológica a aquella modelo que esté pasando por una mala racha.


Por otro lado, otro testimonio que negó que hubiera tal grado de cosificación fue el de Quique de Lego, agente de modelos. Siguió la línea del anterior entrevistando, citando que: “Es raro encontrarse el caso de una modelo que se queja de su situación y pida asistencia psicológica. O al menos, no lo dice abiertamente. Si luego en su vida privada va a psicólogos ya es decisión suya, pero aquí no suelen quejarse”. Sobre su experiencia como agente de modelos dijo: “Llevo bastantes años ejerciendo la profesión y al final es como todas. Hay cosas buenas y otras que debemos mejorar, pero en los últimos años yo he notado una mejora sustancial del sector que nos va permitir entre otros bienes unas mejores instalaciones”.


Como el caso anterior, destacó la belleza como un concepto único y no apto para todos: “Obviamente yo no podría ser modelo porque no tengo las condiciones físicas para ello, y eso que me hubiera gustado. Pero la realidad dicta que no tengo las maneras ni la apariencia física para ello. Quien, por circunstancias, que es la inmensa mayoría de la población, no puede acceder a un certamen de belleza puede reciclarse en el sector y desempeñar otro papel destacado. No todos valemos para ello, igual que no todo el mundo vale como futbolista.


Las mujeres extremadamente visibles como seres sexuales permanecen invisibles como seres sociales. Esta cita de la escritora y feminista francesa Monique Wittig la podemos extrapolar a la actualidad, y más concretamente a los certámenes de belleza femeninos. Hemos visto diferentes opiniones de expertos acerca del tema que muestran comentarios dispares que no tienen nada que ver uno con él otro. La realidad es que es muy difícil criticar el sector cuando formas parte de él. Lo que la verdad esconde.



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